El cibercuadrúpedo, que alcanza hasta 22 kilómetros por hora, reconoce el terreno mediante un detector LIDAR. Este emplea un haz láser para determinar la distancia que le separa del impedimento, su posición y altura. Así, puede ajustar su velocidad, calcular la potencia de salto para tomar tierra con seguridad y continuar moviéndose una vez que lo ha superado.
En las pruebas realizadas en laboratorio, el nuevo Cheetah ha sido capaz de rebasar una sucesión de vallas de 40 centímetros de alto, más de la mitad de la propia altura del robot, sin utilizar cámaras. Además, ha conseguido planear el salto y realizar los ajustes necesarios incluso cuando solo le separaba un metro del obstáculo.
Redactado por Ilian Plamenov Stefanov
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